Los chilenos votarán para elegir a su presidente el domingo, mientras que la extrema derecha tendrá al favorito por primera vez desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet hace 35 años.
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En Chile, el domingo 14 de diciembre, 16 millones de electores votarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La candidata de izquierda Jeannette Jara, que quedó primera en la primera vuelta, se enfrenta al líder de extrema derecha que podría ganar la votación gracias a la unión de la derecha.
José Antonio Kast ofrece una “gobierno de emergencia” como él lo llamó, para luchar contra la inseguridad, la inmigración ilegal y restaurar la economía. Este discurso gustó a algunos jóvenes chilenos, nacidos después de 1990 y el regreso de la democracia después de años de dictadura.
Durante un mitin de apoyo al candidato de extrema derecha, Daniel, de 28 años, dijo: “Me han atacado dos veces este año, ¡necesitamos más firmeza en el país!”. Este votante también quiere una mayor seguridad económica. “El crecimiento del país es en promedio del 2%, esto no es suficiente”dice Daniel, convencido por las promesas de José Antonio Kast para “recuperar la estabilidad” que considera perdido.
Los valores que defiende el candidato son también los que atraen a algunos votantes, como Fernanda, de 20 años. “La familia y la vida son pilares de la sociedad y éste es uno de sus puntos fuertes”respeta a la joven. En cuanto al apoyo de José Antonio Kast al ex dictador Augusto Pinochet, para ella es cosa del pasado.
“Para avanzar necesitamos pasar página”.
Fernanda, votante chilenaen franciainfo
Esta es también la opinión de Martín, de 18 años. “Creo que Kast se centra en lo que realmente necesita el país y deja atrás la polémica por el golpe de Estado”explica. A lo largo de la campaña, el candidato evadió las preguntas de los periodistas relacionadas con el período de la dictadura, construyendo una imagen más “moderado”. Su estrategia también consistió en bromear y relajarse en las redes sociales para conectar más con los jóvenes, contrastando así con su estilo habitualmente bastante tradicional.