El niño que iba a bordo del Cinquecento que provocó el fatal accidente en el que murió Sofía Barberi y que hizo el vídeo colgado en Instagram en el que se reía y bromeaba diciendo “éste está muerto, hermano…”, llamó anoche a la policía porque una pequeña multitud se había reunido frente a su casa. El joven se sintió amenazado y por ello decidió llamar al 112.
Según se supo, la policía intervino y dispersó al pequeño grupo. El vídeo en cuestión se adjuntó a los documentos enviados a la fiscalía, la página de Instagram relativa al apodo utilizado por el niño para publicar este vídeo fue eliminada.
Mientras tanto, Elena B., la joven que viajaba en scooter con Sofía Barberi, fue sometida a una operación muy delicada. El pie de la muy joven habría sido amputado y ahora está reservado para la unidad de cuidados intensivos de Santa Corona di Pietra Ligure (Savona). Mientras tanto, el cuerpo de la joven Sofía ha sido trasladado a la morgue del hospital: el fiscal que sigue la investigación del fatal accidente ordenará, como de costumbre, la autopsia que se realizará en los próximos días.
Los carabinieri Ceriale, responsables de las investigaciones coordinadas por la fiscalía de Savona, continúan las investigaciones sobre la dinámica del accidente. Por lo que sabemos, la joven que conducía el Cinquecento, conductora recién autorizada, cometió un error en la maniobra de adelantamiento impactando el scooter. El impacto fue extremadamente violento, suficiente para derribar a Sofía y Elena del sillín y destruir completamente el vehículo de dos ruedas.
“Por mi parte y toda la administración municipal de Alassio, nos solidarizamos con la concejal del municipio de Ceriale, Barbara De Stefano, con toda la familia de Sofia y con toda la comunidad de Ceriale por esta pérdida que nos deja entristecidos y devastados. Nuestro pensamiento también se dirige a la amiga de Sofia, Emma, hospitalizada gravemente herida – escribe el alcalde de Alassio Marco Melgrati en una nota -. En esta tragedia sin sentido, cuyos contornos han surgido después de la accidente nos dejan consternados, la única esperanza a la que podemos aferrarnos es la que representan tantos jóvenes que cada día demuestran responsabilidad, respeto, sensibilidad y atención hacia los demás, nos dirigimos a ellos con confianza, no para superar una herida que quedará imborrable, sino para transformar el dolor en una semilla capaz de hacer crecer una mayor cultura del respeto, la responsabilidad y la seguridad, restaurando el sentido y la esperanza donde hoy sólo hay lugar para el dolor y la confusión.
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