Este es el tipo de oportunidades que no querrás perder. Desde que Jannik Sinner abandonó el ranking, Félix Auger-Aliassime (25 años, 5º del mundo) y Flavio Cobolli (24 años, 14º) ven una oportunidad única de llegar a su primera final de Grand Slam. Los dos hombres se enfrentarán en los cuartos de final de Roland-Garros el miércoles 3 de junio para llegar a los cuatro finalistas en Porte d’Auteuil por primera vez en sus carreras. Los dos ya se enfrentaron dos veces en el circuito, en 2024, por dos éxitos transalpinos. Pero fue difícil.
• Un cuadro abierto. Con la eliminación prematura de Jannik Sinner, la mitad superior de la clasificación perdió al único favorito que tenía. Los dos jugadores son los últimos cabezas de serie de esta mitad de la tabla y, en caso de victoria, se enfrentarán al regreso de Matteo Berrettini o al indestructible Matteo Arnaldi, que ya lleva más de 17 horas en la cancha y permanece en dos partidos en cinco sets. No es un regalo, pero tampoco el que tememos encontrar en las semifinales de un Slam.
• Auger-Aliassime está ganando impulso. Después de un comienzo de torneo complicado, con un partido ganado en el super tie-break del quinto set ante Daniel Altmaier, el canadiense se fue imponiendo poco a poco en la Porte d’Auteuil. Dos victorias en cuatro sets y un éxito explícito contra el chileno Alejandro Tabilo, que derrotó a Moïse Kouame, en octavos de final, abrieron por primera vez las puertas a los cuartos de final en Roland-Garros.
• Cobolli, el ascenso irresistible. Realmente no tiene el pedigrí de un finalista de Grand Slam. Sin embargo, el italiano se ha ido consolidando poco a poco como un aspirante creíble a conseguir este resultado. El 14º del mundo, en constante progresión desde su llegada al circuito, pasó las rondas con una facilidad desconcertante, perdiendo sólo el primer set en octavos de final contra el estadounidense Zachary Svajda. Antes de estos cuartos de final, nunca se había enfrentado a ningún peso pesado en el circuito del torneo, pero su facilidad en tierra batida ya no está en duda. El año pasado también alcanzó los cuartos de final en Wimbledon.