Roma, 5 de junio (askanews) – Francia está consternada por el caso de Lyhanna Bernard, una niña de 11 años que desapareció hace unos días cerca de Fleurance, cerca de Toulouse, después de que un cuerpo que parecía ser el suyo fuera encontrado en una granja de Puycasquier. La autopsia deberá confirmarlo pero según la fiscalía, la ropa que vestía sería compatible con la que llevaba la pequeña en el momento de su desaparición.
Lo que está siendo atacado es el sistema judicial francés y, en particular, la protección de los menores.
El principal sospechoso es Jérome Barella, de 41 años, padre de un compañero de clase de la niña, con quien fue vista subiendo al coche. El hombre fue objeto de denuncias de abuso infantil, de ahí la polémica. “No puedo aceptar lo que pasó”, declaró el presidente francés, Emmanuel Macron, al margen de la cumbre europea en Montenegro, hablando de “disfunciones inaceptables de la justicia” y de “responsabilidades” que deberán ser determinadas mediante investigaciones administrativas.
También tuvo lugar una cumbre sobre este tema con el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, el ministro del Interior, Laurent Nunez, y el primer ministro Sébastien Lecornu.