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Vuelve la “acción concertada”, para alegría del SPD y disgusto de la CDU, que prefiere hablar de “diálogo con los interlocutores sociales” porque la acción concertada se parece demasiado a la cancillería de Olaf Scholz. El próximo miércoles, la CDU, el CSU y el SPD ampliarán el comité de coalición para incluir a sindicatos y asociaciones empresariales. Las expectativas para la reunión son manejables. Sería un éxito si la gente dejara de abuchearse en público.

El canciller Friedrich Merz (CDU) ya ha cancelado un “big bang” de reformas por respeto al SPD y a una sociedad asustada. Sin embargo, la distensión verbal ante el comité de coalición no debe hacernos olvidar cuán grande es la necesidad de actuar y quién debe actuar sobre todo para que Alemania pueda salir de la crisis económica: el SPD, especialmente la Ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, Bärbel Bas, y los sindicatos. Pero no funcionará sin la perspicacia del líder del CSU, a veces muy socialdemócrata, Markus Söder.

La política económica nunca ha sido tan sencilla

En realidad, la política económica nunca ha sido tan sencilla como lo es hoy. La pregunta clave debe ser: ¿Cómo pueden las empresas volver a invertir en Alemania y hacer que los empleados se sientan felices trabajando aquí? Se debe hacer todo lo que contribuya a este objetivo y evitar todo lo que lo contradiga. Esto significa que las cotizaciones sociales no sólo deben “estabilizarse”, sino también reducirse. La carga fiscal tanto para las empresas como para los trabajadores cualificados debe disminuir. Y la legislación laboral debe volverse más flexible, en beneficio de ambas partes.

Alemania está actualmente paralizada en las luchas por la distribución. La única solución es, literalmente, hacerlos demasiado grandes. El hecho de que la Federación Sindical Alemana bloquee contra la voluntad de muchos empleados el abandono de la rígida jornada laboral de ocho horas y asuste incluso a las últimas esperanzadas medianas empresas con su concepto fiscal roza la negación de la realidad. También es cierto que parte del SPD apoya estas posiciones. En este sentido, hay que contradecir a Merz: sí, es necesario un “big bang” de reformas. Pero al menos una mayor comprensión de lo que se necesita.

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