¿Argentina es favorita en este y anteriores Mundiales? ¿Y algunas naciones, como Egipto, están en desventaja, como pareció decir el seleccionador Hossam Hassan tras la eliminación de los Faraones el martes por la noche? El arbitraje es seguido con enorme atención durante cada competición. Y si las acusaciones o sospechas de fraude son ciencia ficción, el análisis de los números confirma que no todos los equipos son arbitrados de la misma manera.
Todos recuerdan la final del Mundial de 2022, con Francia sufriendo agresivas intervenciones de los argentinos sin que el árbitro reaccionara. Cuatro años después, es más o menos la misma batalla.
Por un número relativamente comparable de faltas, algunos equipos reciben muchas más tarjetas amarillas que otros. Entre los ocho equipos que aún están en liza, Marruecos y Francia (que se enfrentarán en cuartos de final) están de hecho mucho más penalizados que el resto.
Los marroquíes reciben una tarjeta amarilla por cada 10 faltas (6 de 61 pitidos). Los franceses no están muy lejos: 12 faltas (4 de 49).
Perdonan a Argentina y Noruega
Por otro lado, los dos equipos que se benefician de una mayor indulgencia por parte de los árbitros son… Argentina y Noruega: sólo una tarjeta por cada 20 faltas de media, la mitad que Francia y Marruecos. Los argentinos han cometido 59 faltas desde el inicio del torneo y sólo han recibido 3 tarjetas amarillas. Los noruegos lo hicieron aún mejor: sólo 2 tarjetas amarillas de 48 faltas.
Es evidentemente posible que la gravedad de los errores no sea la misma, que las intervenciones francesa y marroquí justifiquen, en determinados momentos, una mayor severidad por parte de los árbitros. No todos los errores son iguales.
Un equipo puede cometer menos faltas pero realizar más intervenciones peligrosas, juego sucio o acciones que impidan una oportunidad prometedora, situaciones todas que justifican más fácilmente una tarjeta amarilla. Por el contrario, una acumulación de faltas menores puede dar lugar a un total elevado sin que necesariamente dé lugar a sanciones disciplinarias.
El viejo debate argentino
Por tanto, la relación entre tarjetas amarillas y faltas no permite por sí sola decir que una selección esté arbitrada injustamente. Pero muestra una tendencia y es un indicador interesante de cómo se castigan los errores a lo largo del torneo.
En el caso de Argentina, estas estadísticas inevitablemente reviven un viejo debate. Desde hace varios años, la selección albiceleste es objeto de sospechas por parte de la opinión pública de indulgencia arbitral, especialmente durante las grandes competiciones.
El bajo número de tarjetas amarillas recibidas en relación con las faltas cometidas alimenta esta percepción. Porque hay un factor difícil de medir: la influencia de la reputación. Como todos los humanos, los árbitros no son completamente inmunes a los sesgos cognitivos. Un equipo con fama de duro o muy ocupado puede, inconscientemente, provocar una mayor vigilancia por parte de los árbitros. Por el contrario, una selección que se beneficia de una imagen más limpia a veces puede beneficiarse de una lectura diferente de determinadas situaciones de juego.