Faltan superlativos, es una leyenda absoluta, un genio del fútbol como quizás nunca volvamos a ver. Sus compañeros no se equivocaron y le llevaron al triunfo tras el pitido final. Lionel Messi volvió a sacar su varita mágica el miércoles por la noche. Sufriendo y perdiendo ante Inglaterra, “La Pulga” brindó dos asistencias precisas para enviar a la Albiceleste a la final del Mundial.
Con 8 goles, el astro argentino ya era el máximo goleador del torneo (empatado con Kylian Mbappé). Con cuatro asistencias, es también el segundo mejor pasador, detrás de Michael Olise (5). Estuvo involucrado en 12 de los 19 goles de Argentina en la competición, un total enorme a sus 39 años y después de una carrera legendaria.
Su grito de alegría al pitido final refleja perfectamente su estado de ánimo en este Mundial. Cuando Inglaterra abrió el marcador a través de Anthony Gordon, Lionel Messi tomó el asunto en sus propias manos para volver a ser el salvador de su pueblo. Los argentinos primero le rompieron los dientes a Jordan Pickford y sus postes antes de que Enzo Fernández encontrara el fallo con un disparo lejano tras una inteligente jugada de su número 10 (85º).
¿Tercera final, segunda coronación?
En el tiempo de descuento, el delantero del Inter Miami todavía tenía energía y luchó por llevar un balón a la banda. Tras un gancho de derecha, Messi ofreció un centro perfecto al segundo palo para Lautaro Martínez, quien remató sin temblar. Con 12 asistencias en el Mundial, La Pulga se sitúa aún más arriba en el ranking de mejores asistencias de la historia del torneo, siendo también su máximo goleador.
Para ilustrar aún más su heroica actuación, Lionel Messi completó 9 de los 12 regates de su equipo contra Inglaterra. Discreto durante la mayor parte del partido, como ante Egipto, volvió a salir de su área en el mejor momento para clasificar a su equipo. El domingo jugará su tercera final del Mundial y aspira a una segunda coronación. Argentina sería así la primera nación en lograr un doblete desde Brasil (en 1958 y 1962).