La NBA ha actualizado el plan de negocio de la nueva liga europea, tras una discusión con más de 120 posibles inversores, poniendo sobre la mesa una cifra de 3.000 millones de dólares para apoyar la fase de puesta en marcha. Para que quienes inviertan en las nuevas franquicias (hablamos de una cuota de entrada de entre 500 y mil millones) puedan centrarse en estrategias de crecimiento, los fondos de la Liga Americana se utilizarán para cubrir posibles pérdidas y cubrir parte de los costes de refuerzo comercial y de infraestructuras de las 12 franquicias permanentes (en Italia estarán en Milán y Roma).
La NBA, encabezada por el comisionado Adam Silver, sigue creyendo firmemente en la riqueza no expresada del mercado del Viejo Continente y de sus 270 millones de aficionados al baloncesto, consciente sin embargo de que hará falta tiempo para rentabilizar la aventura. Mientras tanto, será necesario poner en práctica los conocimientos técnicos en materia de gobernanza económica del baloncesto estadounidense y apoyar financieramente la “start-up del baloncesto”.
A finales de marzo, la NBA y la FIBA, con los asesores JPMorgan y Raine Group, recogieron manifestaciones de interés para 12 ciudades franquicia (Milán, Roma, Londres, Manchester, París, Lyon, Madrid, Barcelona, Berlín, Múnich, Estambul y Atenas) de más de 20 entidades entre clubes de fútbol y baloncesto, incluidos los de la actual Euroliga.
Los consorcios que adquieran las 12 franquicias permanentes recibirán incentivos comerciales y premios vinculados al mérito deportivo desde el primer año (la fecha de inicio sigue siendo el otoño de 2027), gracias a un importante fondo de premios.
Además, según ha podido saber Sole 24 Ore, a los propietarios de las 12 franquicias se les asignará el 48% del capital de la nueva liga y recuperarán las acciones pagadas por los consorcios que irán tomando el control adquiriendo una participación del 52% inicialmente en manos de la NBA y la FIBA.