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Ya no hay “estaciones fantasma”, es decir, sin presencia de agentes de estación en el mostrador, en el ramal sur del RER B. La RATP, gestora de esta parte de la red, confirmó el viernes que había “suspendido el experimento API de acuerdo con la petición de Ile-de-France Mobilités”.

La Régie aplica desde hace varios meses el sistema “API”, para agentes itinerantes en comisión de servicio, en seis pequeñas estaciones del RER B sur (Parc de Sceaux, Sceaux, Le Guichet, Bures-sur-Yvette, Lozère y Courcelle-sur-Yvette) con muy poca afluencia fuera de las horas punta.

Autorizó a los agentes asignados allí a realizar misiones móviles y en equipo en la red durante los períodos de silencio… incluso si eso significaba tener cerrada la taquilla de su estación de origen. Una excepción a la regla de presencia humana sistemática en las estaciones impuesta a los operadores por Ile-de-France Mobilités (IDFM), la autoridad organizadora del transporte de la región.

En una carta enviada a finales de abril, el IDFM pidió a la RATP que pusiera fin a esta práctica. Y los agentes “itinerantes” de las seis estaciones afectadas regresaron entonces a sus respectivos mostradores e interrumpieron sus misiones móviles.

Esta llamada al orden se produce unos meses después de la polémica suscitada por otro proyecto de recepción de clientes que la RATP pretende probar en las seis estaciones donde se aplicó el sistema API hasta finales del mes pasado.

Este nuevo proyecto, denominado “LIVA”, que significa Enlace Interactivo con Su Agente, tiene como objetivo instalar códigos QR en estaciones que permitirán a los usuarios que los escaneen ponerse en contacto a distancia con los agentes de recepción de la RATP ubicados en un call center de Saint-Michel Notre-Dame.

Presencia en la estación, solicitud firme del IDFM

¿Un sistema destinado a compensar la reducción del número de agentes de acogida presentes en la zona? Al pedir autorización al IDFM para lanzar este experimento, la RATP recordó que el sistema LIVA está destinado a distribuirse en toda la red y que más bien pretende reforzar los servicios de recepción remota “además de los agentes presentes en la estación”. Y por tanto no sustituir la presencia humana por herramientas digitales.

Estas explicaciones no convencieron ni a la CGT-RATP ni al grupo opositor de la izquierda comunista ambientalista y ciudadana del consejo regional, que denunció un proceso de deshumanización de los espacios ferroviarios. “Tras la alarma social interna de la CGT y la alarma pública lanzada por nuestro grupo, este experimento (Nota del editor: originalmente programado para comenzar en febrero pasado) se ha pospuesto varias veces. Esta semana hemos sabido de su total abandono”, se congratuló el grupo opositor en un comunicado de prensa emitido el viernes.

El proyecto del código QR aún en estudio

Desde el punto de vista del IDFM, matizamos esta observación. “API y LIVA son dos dispositivos diferentes. Hemos pedido a la RATP que suspenda el primero. Aún no nos hemos decidido sobre el segundo”, recuerda un portavoz de la organización.

Según nuestras informaciones, el “controvertido” proyecto LIVA, aún en estudio, debería estar en la agenda de una de las próximas juntas directivas del IDFM. Hasta ahora, la organización de transporte se ha mostrado bastante desfavorable al uso de un sistema de códigos QR para contactar con los agentes de la RATP, lo que podría socavar la regla de oro impuesta contractualmente a los operadores: “¡Una estación, un agente!”.

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