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Gianni Di Capoue
El jefe de los servicios secretos alemanes dio la alarma sobre la penetración de los islamistas en las instituciones del país durante una reunión confidencial celebrada en el Bundestag. El tabloide Bild reveló en un artículo exclusivo los detalles de la reunión, a la que asistieron un pequeño número de personas. Según el periódico, Sinan Selen, presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, la BfV, advirtió a los presentes contra la estrategia de los Hermanos Musulmanes, descrita como un esfuerzo de infiltración paciente y a largo plazo destinado a influir en partidos e instituciones para transformar el Estado y la sociedad alemanes desde dentro. “Sólo unos pocos invitados seleccionados pudieron escuchar la advertencia en el Bundestag: las organizaciones islamistas quieren infiltrarse en las instituciones alemanas para influir en la política”, escribe Bild, precisando que “los presentes se sorprendieron por la franqueza de Selen”.

Selen, de 54 años, dirige desde 2025 el servicio de contraespionaje interno de Alemania, que entre sus tareas incluye el seguimiento de organizaciones consideradas una amenaza al orden democrático liberal. La preocupación alemana se inscribe en un clima de preocupación creciente que también comparten otros países europeos: en Francia se creó recientemente una comisión de investigación sobre el fenómeno y, en ambos casos, los análisis ponen de relieve una exposición particular de las organizaciones sociales y de los partidos de izquierda.

Las revelaciones también provocaron gran aprensión en los círculos judíos. La Jüdische Allgemeine, la revista más renombrada sobre la cultura judía en Alemania, retomó la información publicada por Bild, subrayando que la estrategia de los Hermanos Musulmanes no apunta a acciones inmediatas sino a una “modificación gradual de los procesos de toma de decisiones sociales y políticas”. La revista también enfatiza que estas organizaciones operan formalmente dentro de la ley, pero sólo en la medida en que esto no entre en conflicto con sus creencias religiosas y políticas, y que su objetivo final sería “un orden social basado en normas islamistas”. Los círculos de seguridad, como se ha señalado, destacan el riesgo de que estas redes sean sistemáticamente subestimadas debido a una falta de conciencia del fenómeno o a un sentido de tolerancia mal entendido.