“Vivimos en un mundo desorientado, la música que circula no dice nada. Las publicaciones en las redes sociales son inútiles. Me dije: llevemos mi música y mis opiniones al escenario. Sé quién viene a escucharme: puedo decir que estoy orgulloso de mi público, es especial. Nos hemos educado, mi público no tiene miedo si publico un libro, un disco o un cuadro. Me aman”. Omar Pedrini, carismático ex integrante de Timoria, cantautor, músico y artista polifacético, es un río de palabras. Una señal de una cosa sobre todo: que a sus cuarenta años de carrera y casi sesenta (nacido en 1967), el hombre no ha perdido ni una gota de entusiasmo. Lo expresará también esta tarde en el Teatro Martinitt con su espectáculo de teatro-canción titulado “Canciones sobre el buen vivir para uso de las nuevas generaciones”, con la ayuda fundamental de un grupo formado por Beppe Facchetti a la batería, Marco Montanari a la guitarra y Pietromaria Tisi al bajo.
“El título evoca a Raoul Vaneigem y su “Tratado sobre saber vivir para uso de las jóvenes generaciones”, explica Pedrini uno de los textos del situacionismo y parte del rechazo de la pasividad humana. Enseñé creación y comunicación artística de la música a estudiantes de la Universidad Católica durante quince años: a ellos les debo la idea de este proyecto. Durante años me dijeron: profesor, sus cursos son muy teatrales”. Con sus canciones, citas de libros leídos y por leer, reflexiones sobre temas como la ciudad y sus conflictos, lo femenino, la espiritualidad, la relación entre el individuo y la sociedad, el cantautor bresciano hace una radiografía de su (y la nuestra) época y de su biografía: hasta sus graves problemas de salud cardíaca, su último coma farmacológico de cuatro días inducido para una operación en marzo de 2025.
“La vida hay que vivirla y comprenderla”, explica Pedrini. “Para mí, la ayuda no sólo vino de la familia, sino también de los libros, los discos y las películas. Con ellos aprendí a vivir: crecí un poco solo, mi padre se fue de casa cuando yo era pequeña, mi madre trabajó como loca para sobrevivir. Primero la música, luego la cultura, me salvaron”. Con este bagaje, Omar Pedrini mira a un mundo “que me preocupa pero que no me hace perder el optimismo. Hoy parece que nos hemos detenido después de tres mil años de carrera hacia adelante. La pandemia debería habernos servido de lección, pero en Brescia todavía veo gente gritándose en los coches en los semáforos. Y en el mundo, personas poderosas y autoritarias están imponiendo nuevas reglas”.
En el programa, Omar Pedrini no duda en hablar también de fe: “Soy católico, pero respeto a personas como el Dalai Lama que, hace apenas una semana, recordaba en un documento lo que debería ser obvio para nosotros los hombres, y que olvidamos: que todos somos iguales”. Con seis álbumes en solitario en su haber, Pedrini dispone de una amplia selección de canciones y letras que puede adaptar a los temas que aborda: “El año pasado, la Unión de Lectores Italianos me concedió un premio por haber estimulado la lectura de libros con mi música. Este reconocimiento significa más para mí que los dos premios de la crítica obtenidos en San Remo”.
Pedrini dice algunas palabras sobre el Festival: “He participado en tres ediciones, quedé último como Zucchero y Vasco y es un honor. Con Timoria en 1991 presentamos la canción “L’uomo che ride”, inspirada en el clásico de Victor Hugo. El escritor Alberto Bevilacqua dijo que nos habría besado en la frente si hubiera podido”.