En este caos donde los recursos de cada inquilino a menudo resultan escasos, el ingenio se eleva a la categoría de virtud. Solidaridad, mucho menos. Este miércoles 6 de mayo, sin embargo, surgieron los primeros indicios de cohesión en el vestíbulo de la torre, donde los “verdaderos residentes” se reunieron para sentar las bases de una huelga de alquileres tras otro incendio la semana pasada en una habitación ocupada del piso 13.