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Rosa Scognamiglio

Las circunstancias de la muerte de Jayden Adams, el centrocampista de 25 años de la selección sudafricana encontrado sin vida ayer por la mañana en las afueras de Ciudad del Cabo, aún están por aclararse. Al principio, la prensa local habló de suicidio, pero ahora existe la hipótesis de que el joven deportista murió por intoxicación alimentaria. Por el momento, la policía no descarta ninguna pista, a la espera de las investigaciones forenses.

La hipótesis del envenenamiento

Según algunas fuentes sudafricanas, unas semanas después de su regreso a Ciudad del Cabo, Adams fue al hospital quejándose de síntomas de sospecha de intoxicación alimentaria, que podrían haber sido subestimados o “incluso tratados con medicamentos equivocados”, escribe el Corriere della Sera. Esta mañana, la policía inspeccionó minuciosamente la casa del joven centrocampista para intentar recabar información útil para la investigación. En una nota difundida anoche, el ministro sudafricano de Deportes, Gayton McKenzie, aclaró que “la causa de la muerte de Jayden aún no ha sido confirmada”, pidiendo a los medios “que ejerzan moderación y compasión, absteniéndose de especulaciones, para que su familia y Mamelodi Sundowns puedan tener el espacio y la privacidad que necesitan en este momento increíblemente difícil”. Cualquier información oficial “será comunicada a su debido tiempo por las partes pertinentes”, concluyó McKenzie.

“Él luchó contra la depresión”

Adams estaba pasando por un momento difícil últimamente. Inmediatamente después de la victoria de Sudáfrica sobre la República Checa en el Mundial, se enteró de la muerte de su abuela de 72 años. Una pérdida que no habría podido soportar, también gracias a su compromiso con la selección nacional y a un estado latente de depresión, según quienes lo conocieron. “Desde la muerte de su abuela, Jayden tenía dificultades para comer y luchaba contra la depresión. – dijo su pareja a la prensa local – e incluso cuando hablamos durante el Mundial, ya no parecía el mismo. El jugador de 25 años, jugador del Mamelodi Sundowns (club sudafricano, nota del editor), había logrado destacarse en el campo durante su participación en el Mundial con su selección nacional. Según ciertos rumores de la prensa, también tiene nuevos proyectos profesionales, además de los relacionados con su familia y su vida privada. Quizás no sea suficiente para aliviar el dolor que lo acompaña desde que, hace tres años, su mejor amigo Oshwin Andries, entonces capitán de la sub-20, murió tras ser apuñalado en un bar por un desconocido.

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