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La repentina decisión de Unicredit de abandonar Rusia. El banco dirigido por Andrea Orcel anunció ayer que había llegado a un acuerdo no vinculante para vender una gran parte de sus activos en Moscú a un inversor privado radicado en los Emiratos Árabes Unidos, “con relaciones de larga data con la comunidad institucional y comercial local”, para lo cual “Unicredit ha realizado los controles de conformidad necesarios”, se lee en la nota del grupo bancario. El optimismo sobre la conclusión de la operación se filtra en los círculos cercanos a Piazza Gae Aulenti, pero por la tarde, el portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitrij Peskov, apagó un poco el entusiasmo, sin excluir la luz verde: “Está en vigor un régimen especial: cuando llegue una solicitud correspondiente, será examinada. Hasta el momento, no se ha tomado ninguna decisión al respecto”. Y luego: “En el proceso de toma de decisiones sobre cuestiones de este tipo, se tienen en cuenta una serie de factores – explicó Peskov, citado por la agencia rusa Interfax -: el principio de reciprocidad juega un papel importante, al igual que la situación económica actual. Por eso es un proceso de toma de decisiones bastante complejo”.

La puerta sigue entreabierta, pero no es posible estimar el tiempo necesario para la aprobación del Kremlin. Aunque Unicredit estima que todo podría concluir en el primer semestre de 2027. Lo que ya parece establecido, sin embargo, es el impacto que tendría el cierre: lastre de entre 3 y 3,3 mil millones de euros en la cuenta de resultados, de los cuales entre 1,6 y 1,8 mil millones provenientes del efecto de la reserva de divisas. Sin embargo, el instituto estima un beneficio global sobre el Cet 1 (índice de solidez del capital del banco) de 35 puntos básicos: resultado de un primer impacto negativo de 20 a 25 puntos básicos, más que compensado “por la reducción de la pérdida residual en el escenario extremo (la nacionalización de activos, ndr) a unos 3.040 puntos básicos, frente a unos 93 puntos básicos calculados en el primer trimestre de 2026”. El comprador dijo que mantendría su identidad confidencial hasta que se transfirieran las acciones. Aunque la caza ya ha comenzado y en ciertos círculos se habla de Emiratos soberanos cercanos a Mubadala o Adq, se trata sólo de hipótesis que por el momento no han encontrado confirmación oficial. La operación se estructurará de la siguiente manera: se dividirán las actividades de AO Bank, la filial rusa de Unicredit. Un nuevo banco con actividades de pagos internacionales que quedará en manos del banco italiano y del banco restante, mientras que el resto de actividades recaerán en el inversor emiratí.

Mientras tanto, ayer el Canciller alemán, Friedrich Merz, arremetió contra el intento de Unicredit de adquirir el Commerzbank: “Esto destruye la confianza, no la fortalece”, atacó el Canciller.

“Ésta no es manera de tratar a las instituciones como a un banco alemán, el Commerzbank”. Y luego: “En la UE necesitamos grandes bancos para financiación compleja, para salidas a bolsa, para apoyo”, pero eso “no significa que cualquier tipo de adquisición sea bienvenida sin restricciones”.

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