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Fueron necesarios siete meses, pero finalmente la reforma de las oposiciones universitarias deseada por la ministra Anna Maria Bernini se convirtió en ley. El texto, aprobado en la Cámara por 122 sí y 70 no (3 abstenciones), es idéntico al aprobado por el Senado el 9 de diciembre, y nació del trabajo de un grupo de expertos nombrados por el ministerio en septiembre de 2024.

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No es casualidad que el paso de la aprobación del Palazzo Madama a la de Montecitorio haya sido tan larga. Mientras tanto, han transcurrido meses de audiencias con sindicatos y asociaciones de doctorandos e investigadores, así como de discusiones sobre propuestas de enmienda presentadas a la Comisión de Cultura, que posteriormente fueron rechazadas. Y también, finalmente, la polémica sobre los riesgos de fenómenos de “nepotismo” con las nuevas comisiones que, a partir de ahora, serán fundamentales para la carrera de los docentes.

Detener activación

Para comprender este aspecto – negado por Bernini en el Senado antes de la votación – hay que mirar el artículo primero de la ley, que constituye en definitiva el corazón de la reforma. Introduce la supresión de la Calificación Científica Nacional (ASN), en vigor desde 2010. Se sustituye por la autocertificación: esencialmente, los candidatos a concursos temporales de docentes o investigadores declararán en línea que tienen requisitos de productividad científica establecidos por grupo disciplinario. Cabe destacar el régimen transitorio para quienes obtuvieron el título científico antes de hoy: en estos casos existe una exención de la autocertificación hasta que expire el título.

31.000 profesores sin cátedras

Este cambio se explica sobre todo por las cifras del sistema recientemente abolido. En las seis ventanas de ASN anunciadas desde 2012 hasta el presente, más de 71.000 aspirantes a profesores calificaron, pero menos de 40.000 lograron asegurar puestos docentes. Es decir, quedaron fuera más de 31.000 personas habilitadas, o el 41,3% del total, que, pese a aprobar la evaluación nacional, no recibieron convocatoria. A esto se suma el litigio: entre 2013 y 2024, los procedimientos de calificación generaron más de 2.500 recursos entre el Tribunal Administrativo Regional del Lacio y el Consejo de Estado, frente a sólo 45 para el recurso de profesores y 179 para el de investigadores en el mismo período.

Comisiones

La nueva disposición, que incluye cuatro artículos en total, prevé que los requisitos de autocertificación serán examinados por comisiones compuestas por cinco miembros. En particular, cuatro de ellos serán externos y se seleccionarán de una lista de 40 aspirantes a comisarios para cada grupo científico disciplinario, que será establecida por el ministerio a partir de solicitudes acompañadas de programas visibles en línea; el quinto, en cambio, será identificado por la universidad entre quienes se dedican permanentemente “en el extranjero a actividades de investigación o docencia con una posición académica al menos equivalente” a la buscada. Las comisiones se reducirán a tres miembros (dos externos y uno interno) para grupos disciplinarios científicos más pequeños (donde las listas iniciales contendrán menos de 40 nombres).

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