El Grupo Volkswagen ha duplicado su estimación del número de puestos de trabajo que prevé eliminar en los próximos años para hacer frente a la grave crisis empresarial que afronta desde hace tiempo. El lunes, el director general Oliver Blume dijo que habría hasta 100.000, de un total de unos 660.000 empleados, no 50.000 como se esperaba en marzo, cuando fijó 2030 como fecha límite para los despidos.
Blume también confirmó que el grupo estaba considerando cerrar cuatro oficinas en Alemania porque eran demasiado caras: las de Hannover, Neckarsulm, Zwickau y Emden, las dos últimas dedicadas a la electricidad. En los últimos días, durante las reuniones de la junta directiva, se han producido grandes manifestaciones en Alemania contra los despidos.
El Grupo Volkswagen es el mayor grupo automovilístico de Europa y posee muchas marcas, entre ellas Audi, Porsche, Skoda, Seat, Lamborghini, Cupra y Bentley. En los últimos años, sus beneficios han caído considerablemente: de 22.600 millones de euros en 2023 a 8.900 millones en 2025.
Su crisis se inscribe en la crisis más amplia del sector tradicional europeo, debida sobre todo a la fuerte competencia de las empresas chinas, a las dificultades de pasarse a la producción de coches eléctricos y a los derechos del 25 por ciento impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump a los coches producidos en el extranjero (que pesan especialmente sobre las marcas de lujo). La semana pasada, el grupo anunció que también reduciría el número de modelos que produce, de nuevo con el objetivo de reducir costes y volver a ser competitivo.
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