Emilie K. ya ha sido juzgada por la justicia francesa por su estancia en Siria en las filas de la organización Estado Islámico (EI). El 25 de junio de 2020, el Tribunal de lo Penal de París la condenó in absentia a veinte años de prisión penal por “asociación criminal terrorista”. Durante este proceso, seis miembros de la misma red yihadista saboyana, originarios de Albertville como ella, fueron condenados en rebeldía a penas que van desde veinte años de prisión hasta cadena perpetua.
La joven, de 34 años, será juzgada de nuevo en París, a partir del lunes 4 de mayo, sola y esta vez en su presencia, por los mismos hechos, es decir, su estancia en Siria entre 2014 y 2016. Según la Fiscalía Nacional Antiterrorista, es la primera mujer francesa repatriada de una zona yihadista que es juzgada de nuevo de esta manera tras haber sido condenada en rebeldía. Están previstos otros juicios por la caída de los “fantasmas” de Siria cuyas sentencias en rebeldía han sido anuladas.
El viaje de Emilie K. está enteramente ligado a un hombre, Mohamed Tahar Tamine. Fue por él que ella fue a Siria, y fue después de su muerte que decidió irse. Criada por una madre soltera en Saboya, la joven sabía poco sobre su padre inestable y alcohólico. Sin ninguna educación religiosa, comenzó a ayunar durante el Ramadán alrededor de los 12 años para imitar a sus amigos, porque era una especie de “moda”explicó a los investigadores.
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