Los empleados de la histórica empresa alemana VW están experimentando un vaivén de emociones.
En primer lugar, la junta directiva cuestiona las plantas de VW en Zwickau, Emden, Hannover y Neckarsulm. Ahora, de repente, hablamos de “soluciones más inteligentes”.
Seamos claros: no funciona de esa manera.
Para decenas de miles de empleados, incluidos los proveedores, se trata de empleos, préstamos y familias. Para ellos no se trata de un juego de simulación de sede, sino más bien de la base de su planificación de vida.
Además, la propia empresa exige siempre a los políticos “seguridad en la planificación”. Al contrario, no puede permitirse el lujo de hacer declaraciones confusas que dejen perplejos a los políticos de las regiones afectadas.
Después del escándalo de las emisiones, la dirección de VW sabe qué responsabilidad especial tiene. El país y, sobre todo, los empleados merecen unas declaraciones claras por parte de Wolfsburg. Más bien, VW es sinónimo de confusión pública en estos días.