El nombre lo dice todo: Ve.RA. Se trata del software de la Agencia Tributaria que permite identificar anomalías fiscales en tiempo real consultando las cuentas bancarias. Pero, ¿cómo funciona Ve.RA y qué hace exactamente? El algoritmo analiza masivamente los datos financieros y patrimoniales de los contribuyentes en busca de anomalías entre los ingresos declarados y la capacidad de gasto real. Los datos analizados son los presentes en el registro bancario que se cruzan con la declaración del impuesto, los datos presentes en el registro de la propiedad y la facturación electrónica. Cuando se identifican anomalías e inconsistencias, se activa la alerta. De esta forma, se declara al contribuyente “en riesgo”. Ve.RA elabora listas de contribuyentes sospechosos en los que centrar cualquier control específico. Las listas se envían a las direcciones regionales y provinciales de la Agencia Tributaria para controles más profundos.
Protecciones
Aunque el algoritmo se basa en un software de inteligencia artificial, un funcionario de Hacienda aún debe validar la anomalía antes de iniciar la evaluación formal. El algoritmo no emite acciones tributarias automáticas: el factor humano siempre es decisivo. Con el uso de Ve.RA ha comenzado la era de los controles específicos, dirigidos sobre todo a aquellos cuyo nivel de vida no se corresponde con las declaraciones presentadas. Es decir, aquellos que declaran unos euros pero luego se van de vacaciones de ensueño, viajan en supercoches y se entregan a discotecas exclusivas y compras desenfrenadas.
Para entrar en detalle, Ve.RA, que significa Trained Report Verification, es una herramienta de análisis de datos utilizada para combatir la evasión fiscal y basada en datos contenidos en archivos de informes financieros. La aplicación, basada en inteligencia artificial, constituye una asistencia concreta para los agentes de la Agencia Tributaria. Permite cruzar los datos en poder de la administración tributaria: los movimientos de cuentas corrientes y los pagos electrónicos se cruzan así con todos los demás datos en poder de la Agencia Tributaria. No se trata de un mecanismo nuevo, dado que las bases de datos mencionadas pueden ser examinadas desde hace más de una década, pero mientras que anteriormente las conciliaciones se realizaban mediante controles aleatorios, gracias al uso del algoritmo es posible realizar un control masivo que permite perfilar a los contribuyentes no sólo en función de los datos que posee, sino también en función de las diferentes informaciones dejadas por el contribuyente en la red.
Controles
Aunque gracias al algoritmo la Agencia Tributaria tiene una visión general de cuáles pueden ser los perfiles de riesgo, corresponderá al personal realizar una evaluación real en caso de litigio. El sistema no sólo comprueba el saldo y el saldo pendiente de la cuenta corriente, sino que también analiza si el importe medio pendiente aumenta con el tiempo ante siempre las mismas declaraciones de impuestos, si las transferencias y pagos bancarios son coherentes con la actividad profesional, si los gastos realizados con tarjetas de crédito cumplen con la disponibilidad declarada.
los tiempos
La verdadera diferencia es la rapidez: si antes la Agencia Tributaria intervenía concretamente después de cuatro o cinco años, ahora las cartas de cumplimiento también pueden enviarse el año siguiente al de la declaración si han surgido anomalías o discrepancias. Si, por un lado, esto permite al contribuyente regularizar su situación pagando sanciones reducidas (antes de que se active la notificación fiscal), por otro, la precisión del algoritmo reduce los márgenes para quienes intentan ocultar ingresos no declarados. El contribuyente siempre tiene derecho a aportar pruebas contrarias a las detectadas por el algoritmo durante la fase de contrainterrogatorio preventivo.
Humberto Mancini
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