El nombramiento del presidente del consejo de supervisión de Siemens, Jim Hagemann Snabe, como asesor de inteligencia artificial de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sido objeto de críticas. “Es problemático que sea el presidente del consejo de supervisión de una empresa alemana que tiene intereses muy distintos en el tema de la inteligencia artificial”, afirmó la eurodiputada verde Alexandra Geese. Siemens presionó duramente para que la ley europea de IA excluya a la industria de reglas más estrictas. “Pero lo que me preocupa aún más es que las cifras de Siemens actualmente dependen en gran medida de la fuerte expansión de los centros de datos”, afirmó el político alemán.
El grupo tecnológico alemán se beneficia del boom de la inteligencia artificial
El grupo tecnológico Siemens se ha beneficiado recientemente de una fuerte demanda en relación con los centros de datos de IA, especialmente en Estados Unidos. El director general, Roland Busch, habló de un crecimiento de pedidos sin precedentes. Según Geese, una expansión masiva de los centros de datos que compitan con los EE.UU. no es posible, también debido a los altos precios de la energía en la UE. Para seguir siendo competitivos se necesitan modelos de inteligencia artificial más pequeños, que utilicen menos electricidad y recursos y estén especializados en investigación médica.
Hace unos días la Comisión Europea designó al directivo danés Hagemann Snabe como su primer representante especial para la IA. Asesorará en este cargo a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a la vicepresidenta, Henna Virkkunen, hasta finales de marzo del próximo año, según informó la autoridad de Bruselas. Un portavoz también dijo que se implementarán salvaguardias para garantizar que el nombramiento no cree un conflicto de intereses. Por motivos de protección de datos no podemos explicar estas medidas con más detalle.
Críticas también de la izquierda y de las ONG
El copresidente de la izquierda en el Parlamento Europeo, Martin Schirdewan, criticó: “Precisamente porque estamos hablando de miles de millones de euros en inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial, la Comisión debe dejar claro cómo se pueden excluir los conflictos de intereses”. La organización sin fines de lucro Corporate Europe Observatory, que aboga por una mayor transparencia en la política, también criticó la decisión de la Comisión Europea. “Es difícil imaginar un conflicto de intereses más evidente”, dijo el activista Bram Vranken al portal Euractiv.