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¿Otra pérdida importante para Moscú? Los sistemas no tripulados ucranianos atacaron las capacidades de defensa aérea rusas en el territorio ocupado de la región de Zaporizhia, alcanzando una instalación de radar clave ubicada muy detrás de la línea del frente.

La 23.ª Brigada “Khortytsia” de la Guardia Nacional de Ucrania llevó a cabo una operación exitosa dirigida a la estación de radar Kasta 35N6, informa el sitio especializado ucraniano Defense Express, que comparte un vídeo que parece provenir de la cámara a bordo de un dron kamikaze. Según las imágenes, el coche parece haber impactado contra la estación de radar de Kasta.

Este dispositivo ruso, imprescindible para la vigilancia aérea, destaca por su capacidad para detectar y seguir eficazmente objetivos, especialmente aquellos que vuelan a baja altura, donde los radares tradicionales suelen encontrar dificultades.

“Un ataque quirúrgico debilitó el sistema aéreo de detección de ocupantes en el sur de Zaporizhia, destruyó un sistema de radar clave y debilitó la cobertura aérea enemiga”, comentó el general de brigada Oleksandr Pivnenko, comandante de la Guardia Nacional, en su canal Telegram.

Integrado en el corazón de la arquitectura de defensa aérea de múltiples capas de Rusia, el Kasta 35N6 desempeña un papel clave al proporcionar datos críticos que permiten a los misiles tierra-aire abordar amenazas de manera efectiva.

Un revés financiero y táctico

Si se confirma, su desactivación creará lagunas inmediatas en la cobertura de radar, complicando la coordinación de los activos de defensa aérea rusos en este sector vital. Sin él, las fuerzas rusas enfrentarán una capacidad reducida de alerta temprana y una capacidad reducida para responder a las amenazas aéreas ucranianas, incluidos drones y municiones guiadas con precisión.

La ubicación de este ataque, muy por detrás de la línea del frente, pone de relieve el creciente alcance y precisión de los ataques con drones ucranianos. Esta capacidad permite a Kiev no sólo destruir unidades de primera línea, sino también atacar infraestructura crítica que apoya las operaciones rusas lejos de las zonas de combate directo.

El coste de un radar Kasta 35N6 se estima en unos 60 millones de dólares. Más allá de este revés financiero y táctico, reemplazar ese equipo especializado lleva mucho tiempo en el actual entorno bélico y bajo la presión de las sanciones internacionales.

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